jueves, 30 de diciembre de 2010

Más plata, más pantalla; El Fútbol para todos se verá por dos nuevas señales: AFA TV y Gol TV; mientras, el Gobierno estudia transmitir en alta defini


El nuevo año llegará con novedades para el televidente futbolero. Por un lado, los responsables del Fútbol para Todos evalúan las transmisiones en alta definición a partir de 2011. Por otro, el negocio televisivo sumará dos nuevos jugadores: Gol TV -la cadena que pertenece a los ex futbolistas Nelson Gutiérrez y Enzo Francéscoli y el empresario Francisco "Paco" Casal-, y AFA TV, el postergado anhelo de Julio Grondona que se estrenaría en la grilla de cable desde marzo. En un año electoral, tanto Gol TV como AFA TV tendrán en su menú de atracciones el torneo Clausura Néstor Kirchner.
Para que el Fútbol para Todos tenga adosado el logo HD -high definition- sólo falta la decisión política. Desde la Jefatura de Gabinete reconocieron que "se habló" sobre el avance tecnológico y que "puede darse a partir de junio".
También habrá fútbol para todos los gustos en AFA TV, una idea de Julio Grondona que se concretará en 2011. El canal integrará la grilla de las principales operadoras y todo apunta a que pueda convertirse en la pantalla oficial de la Copa Argentina. El torneo se disputaría en el segundo semestre del año y será el producto estrella de la emisora. También pasará los partidos de otras categorías del fútbol argentino que hasta ahora no tienen pantalla propia. La aspiración de quienes estarán cerca de la señal es entablar un acuerdo con la productora del Fútbol para Todos para poder transmitir los preliminares de los encuentros de primera.

El otro nuevo competidor es Gol TV. La empresa, un canal exclusivo de fútbol muy fuerte en Estados Unidos, ultima detalles para emplazar su sede en el país. La cadena ya se puede sintonizar en los 200.000 decodificadores de la Televisión Digital Terrestre (TDT) que distribuyó el Gobierno. Se estima que en 2011 el parque de aparatos superará los tres o cuatro millones y llegará a los 10 millones en 2012. Hasta ahora, Gol TV emite los mismos contenidos de su señal latinoamericana, aunque está previsto que a corto plazo comience a dar los partidos del campeonato argentino en diferido. Además, la sucursal argentina de la cadena tendrá paulatinamente varios programas producidos especialmente para la Argentina. "Ayudaron al arribo de la cadena las buenas relaciones gubernamentales entre Uruguay y la Argentina, tras el histórico enfrentamiento entre la empresa y el Grupo Clarín, que siempre bloqueó su entrada. Hoy, el canal está para colaborar con el Fútbol para Todos", reconoce un asesor de la empresa uruguaya en el país.

Pese a la proliferación de pantallas que repetirán el Fútbol para Todos, en el Gobierno no lo adjudican a que 2011 sea un año electoral. "AFA TV es aún un proyecto", se defienden. Y agregan: "El Fútbol para Todos ya está disponible en la TDT a través de la televisión pública; la llegada de Gol TV no cambia nada". Sí cambia el mapa televisivo. A partir de 2011, la AFA tendrá pantalla propia, un salvoconducto perfecto para poder transmitir el fútbol argentino en caso de que algún gobierno elija dar de baja el contrato celebrado en agosto de 2009.

Iveco negocia para seguir siendo sponsor
Desde Fiat Argentina confirmaron que Iveco, la empresa que auspició la temporada 2010 a cambio de US$ 2 millones para la AFA, está "conforme" con esa acción de marketing y tratará de renovar el vínculo, que podría tener un aumento.

lunes, 27 de diciembre de 2010

`LA OPOSICIÓN CHANTAJEA COMO NO SE VEÍA DESDE LA ÉPOCA DE ILLIA`. LO AFIRMA FELIPE PIGNA


Felipe Pigna acaba de publicar un libro que, en otro momento –los ’90, época que podría llamarse pre-Pigna–, hubiera remitido a torneo de fútbol: Libertadores de América. Claro que, a partir de sus intervenciones radiales, su monumental colección de videos, sus libros (sobre todo los volúmenes de Los mitos de la historia argentina) y sus programas de televisión, logró eso por lo que tanto lucharon y luchan tipos como Salvador Ferla o Norberto Galasso: que la Historia sirva para algo más que para un aprobado en diciembre. Peleando contra una visión oficialista que hunde sus raíces en Bartolomé Mitre y enarbola la bandera unitaria, la Historia, en palabras de Pigna, vuelve a ser ese material vivo con el que se construye el presente y el futuro de un país y de un continente. Y de eso trata su Libertadores…, de cinco hombres que llevaron adelante sus ideales revolucionarios a pesar de los grandes poderes en contra: Francisco de Miranda, Manuel Belgrano, Simón Bolívar, Bernardo O’Higgins y José de San Martín. Cinco hombres que, entre fines del siglo XVIII y principios del XIX dieron todo por la libertad.

Hoy, desde su casa biblioteca (paredes y paredes de libros, de vez en cuando una ventana hacia una calle no muy tranquila de Caballito) Felipe Pigna recuerda una pregunta que le hizo un pibe en una de sus tantas charlas llevando la Historia a las escuelas primarias, en ese caso, una de La Matanza. “¿No nacen más héroes, no, Maestro?”, le tiró el chiquilín, no más de nueve años. Pigna quedó pensando sobre esa pregunta que lo descolocaba como pocas. Intuía que, quizá, no nacieran más héroes en el sentido épico del término. Pero sabía que ésa no era una respuesta. Entonces le preguntó qué hacía él. “El pibe –cuenta Pigna– me dijo que al salir de la escuela trabajaba en una verdulería y a la noche cartoneaba con su papá. Entonces le dije que eso era ser un héroe, que había diversas formas de heroísmo”.

Y no hacen falta preguntas (después de la del pibe, lo mejor es pensar bastante un interrogante), Pigna se larga: “Ese chico y su papá están eligiendo la decencia. Este sistema perverso obliga a la gente a salirse de la decencia. Proclama la virtud, pero no la practica. Y no deja posibilidades de hacer cosas”.

–¿Se podría hablar, entonces, de una mutación del heroísmo?
–Podría llamárselo de esa manera. El heroísmo va mutando, va tomando otras formas. Quizá ser héroe con todas las letras en el siglo XIX, durante las guerras de la Independencia, estaba más dado por las circunstancias: había una guerra clara y nítida, había una posibilidad de luchar por una causa que unificaba y había, ciertamente, personajes mucho más románticos que los que vinieron después.



–De todos modos, las clases populares del siglo XIX no tenían voz ni voto como para reconocer a sus héroes...
–No tenían más derecho que a cagarse de hambre. En ese sentido, hay una mala lectura de la ideología de los libertadores.

–¿Por qué?
–Por cierta pretensión de transformar a Bolívar en un líder socialista o presocialista. Lo cual no tiene por qué ser así. Bolívar era un tipo muy bien ubicado políticamente con las contradicciones típicas de su clase. Pero era un hombre de una familia muy rica de Caracas, que sale de ese sector y se pone a combatir por la independencia y luego en las guerras civiles. Pero tiene los prejuicios inherentes a su clase.

–¿Qué prejuicios?
–Por ejemplo, se niega varias veces a liberar a los esclavos. Y tiene con respecto al pueblo un prejuicio que no lo es tanto, simplemente hay que tener en cuenta que estamos hablando de una época donde la gente era analfabeta. Y pensar que esa gente pudiera ocupar cargos de gobierno era francamente complicado. La tarea era, ante todo, la educación. Algunos lo entendieron, otros no.

–¿Educar antes de incorporar?
–Sí. San Martín y Belgrano lo entendieron: la única manera de incorporar a los sectores populares a la participación ciudadana era a través de la instrucción: que empezaran a tener elementos educativos que les permitieran ir participando de la política. La gente estaba ajena a la política por su absoluta ignorancia.

–Ignorancia que, a su vez, era promovida por el poder. En ese sentido, podría estar hablando de casi todo el siglo XX...
–Por supuesto. Es terrible cuando se usa la palabra ignorante en estos casos. El analfabeto lo era porque el poder no lo dejaba instruirse, estudiar. Pero en el siglo XIX eso se va revirtiendo y aparece una preocupación para que esos sectores se eduquen. Educar al soberano y ahí sí, con esas precondiciones, incorporarlos a la vida pública. Pero sigue apareciendo el prejuicio que sostenía que había un sector que estaba en condiciones de gobernar y otro que estaba destinado a obedecer. Y se iba a tardar mucho tiempo para que eso cambiara.

–¿Dos siglos?
–Inclusive los caudillos federales tenían esa concepción. Rosas entendía al pueblo, lo comprendía, pero nunca se le ocurrió compartir ese poder con el pueblo. Tenía una rigidez de estanciero muy pronunciada.

–Sin embargo, ese concepto sarmientino de educar al soberano, ¿no choca con lo que un tipo como Sarmiento podría pensar de tipos como Bolívar?
–De hecho, Sarmiento discute con San Martín en Grand Bourg. Le echa en cara su relación con Bolívar. A todo ese grupo que se podría definir como romántico, a la generación del ’37, le costaba entender a San Martín como un libertador. Le reprochaban el haberse retirado en un momento de guerra civil y no haber defendido a Buenos Aires; le discuten que, en vez de venir a reprimir a Artigas,
siga la campaña libertadora al Perú.

–La Gran Desobediencia...
–Desobediencia que no es perdonada por mucho tiempo por los unitarios liberales que le reprocharon siempre esta actitud.

–Usted menciona en el prólogo de su libro que estos libertadores, a contramano de lo que parecería querer decir la historia oficial, no eran foquistas, sino producto de un proceso social, algo que siempre vino bien esconder. ¿Son similares esos procesos en los distintos países de latinoamérica donde actuaron Miranda, Bolívar, San Martín, O’Higgins, Belgrano?
–Son similares pero con particularidades. Miranda habla de la Gran Colombia como una gran nación y Bolívar lo corrige porque piensa en una especie de reunión de estados contemplando las enormes diferencias que había entre cada uno de ellos. El sueño mirandino era un sueño muy utópico, que pensaba una nación gigantesca que iba de las márgenes del Mississippi, antes de ser robada por los Estados Unidos, hasta Tierra del Fuego. Bolívar ve las dificultades de ese proyecto. Dice soñar con la unidad, pero lo piensa más bien como una confederación o como unión transitoria de Estados.

–Una Unasur de época...
–Y con el tiempo uno ve lo que se logró con la Unasur, una unidad supranacional pensada desde América latina, y comprende lo que podría haber ocurrido de haberse realizado entonces el sueño bolivariano.

–Más allá de esas pequeñas diferencias, hay una constante casi en todos los casos: el exilio como condición absoluta. ¿Por qué?
–Parece una fatalidad de la que se salvan Bolívar y Belgrano, pero hasta ahí nomás. Bolívar, si bien no parte hacia el exilio, muere en Sant Marta, alejado de todo, con una sensación de enorme ingratitud. Veinte años de luchas, de sinsabores de un tipo que la podría haber pasado muy bien dentro de su clase social.

–Y Belgrano en su exilio dentro del país...
–Sí. Muere en la mayor pobreza e ignorado por la enorme mayoría de los diarios. El exilio, es cierto, es una constante y, a la vez, una presencia muy fuerte. Miranda termina preso en España; San Martín, solo, en Francia, O’Higgins también. El exilio más tremendo es el de San Martín, de una enorme injusticia, ya que él seguía muy conectado con el país. Cuando se produce la guerra contra Brasil viene para ayudar a un hombre que peleó con él, Dorrego, y se encuentra con la tragedia de su asesinato a manos de Lavalle, otro subordinado suyo. Y cuando se produce el bloqueo anglo-francés, vuelve a ofrecerse para lo que haga falta. Explica los pasos tácticos a seguir, describe cómo defender una ciudad sitiada. Y luego, a partir de la defensa contra las agresiones extranjeras, San Martín decide mandarle su sable a Rosas. Pero en ese exilio doloroso, tiene una postura muy clara de defensa de lo nacional y de incomprensión y condena a aquellos que se suman a la agresión extranjera, como Echeverría o Lavalle. San Martín dice que ninguna discordancia con el poder de turno puede justificar el aliarse con los invasores extranjeros.

–Cambiando un poco, casi nada, algunos términos, una declaración bastante actual. ¿Estaba solo en ese tipo de pensamiento?
–No, lo acompaña Alberdi, que siendo un histórico enemigo de Rosas hasta cierto momento de su vida, luego le ofrecería, en sus años finales, la amistad y su pluma para escribirle la biografía. Viéndolo de ese modo, el exilio es un último castigo.

–Al que se suma la condena de no haber visto consolidado aquello por lo que ofrecieron sus vidas.
–La frase de Bolívar “hemos arado en el mar” es tremenda. Habla de los intereses espurios, oligárquicos, que hicieron su negocio con el extranjero, desvirtuando las causas de la independencia. Se sienten dueños de la patria a partir de la declaración de su independentismo. Y los libertadores tienen una sensación de desazón incomparable.

–¿Estuvieron dadas, en el pasado inmediato, las pautas como para repetir esa gesta heroica que se dio en el siglo XIX?
–Los ’60 y los ’70 fueron momentos donde parecía que se volvía a una idea de unidad latinoamericana, alumbradas por la revolución cubana. Se pensó en la gran revolución, no a nivel de Estado, ya que el Estado en aquel momento era el enemigo: dictadura, gobiernos cómplices, la OEA como órgano de la CIA. Hoy se vive un momento muy interesante. Unasur es un gran invento, en el sentido que le aplicaba al término Simón Rodríguez, el magnífico maestro de Bolívar. Él decía “o inventamos o erramos”. La Unasur es, claramente, un invento interesante. Primero, porque excluye a los Estados Unidos. Segundo, porque se da en un marco de unidad de intereses con gobiernos que piensan distinto: Piñera, Alan García, Chávez, Cristina, Lula o Dilma. Es sumamente interesante que se dé y que tenga esos reflejos rápidos que tuvo, por ejemplo, en el caso Ecuador. Unasur tiene que ver con el sueño de los libertadores, en las circunstancias y las posibilidades actuales, que no son las épicas del siglo XIX ni las de los ’60 y ’70. Cambiaron las condiciones objetivas, claro. Y sabemos, a partir del Che, que las condiciones subjetivas pueden llegar a ser mortales.

–¿Hoy están dadas las condiciones, si bien no para una revolución, para un cambio de paradigmas?
–Claro. América latina en su conjunto sorteó la crisis de 2008, crisis que en Europa empezó a repercutir, haciendo todo lo contrario a lo que decía el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y las recetas históricas liberales. Éste es un cambio de paradigmas muy importante: priorizar la gente, negar monitoreos, decidir políticas.

–Las mismas condiciones como para que actúe de manera exacerbada la corporación opositora...
–Una corporación que actúa con un tipo de chantaje que no se veía desde la época de Illia, el último presidente al que no se le aprueba el Presupuesto en 1966. Presidente del que se llenan la boca hablando de él los políticos del Grupo A. Están haciendo lo mismo que le hicieron y no tiene justificación alguna.

–¿Hay posibilidad de discusión cuando no se discuten ideas dispares para un mismo proyecto, sino proyectos irreconciliables?
–No, así no hay discusión. Pero tampoco sé dónde discute la oposición ni qué discute. No hay propuestas de país serio. Está claro lo que no quieren: que este proyecto avance, que se siga con el modelo productivo e inclusivo. No quieren que la gente tenga lo que tiene que tener y que le corresponde: salir de la pobreza, tener agua potable, poder consumir, poder trabajar, poder educarse, poder curarse. Pero no se sabe qué quieren. Van a los programas donde son columnistas fijos y hablan de las críticas al Gobierno, pero no dicen nada de lo que harían en el hipotético caso de ser gobierno. Por eso caen en las encuestas como una catarata: la gente no come vidrio. No van a votar a quien proclama el apocalipsis cada tres segundos como Lilita, ni a aquel cuyo mayor mérito es no hablar como Reutemann, ni a a aquel que dijo tener un plan pero después de un año de gestión aún no lo dio a conocer.



–Sin embargo, la misma falta de ideas estaba para las elecciones del año pasado...
–Pero venía al calor del conflicto del campo. Las fisuras siempre dan lugar a pérdidas. Y si hay pérdidas hay debilidad, concepto al que este pueblo le tiene fobia. Lo sintió débil al Gobierno en ese momento y votó en contra. Además, porque no comprendió qué estaba haciendo el Gobierno con relación a las retenciones. Y no lo comprendió por un error comunicacional del Gobierno. Ese error, al transmitir ideas, permitió que se aglutinaran sectores que eran el agua y el aceite, como la Sociedad Rural y la Federación Agraria. Pero, luego, el poder se hizo cargo de eso y tomó la iniciativa en muchas cosas que estaban dando vueltas: subsidios, Asignación Universal por Hijo. Y la gente respondió mayoritariamente a esas política activas. El Gobierno titubeó en la etapa preelectoral, con cosas absurdas como la línea de blanco o el subsidio en la compra de automóviles. Eso apuntó a un sector del electorado absolutamente indefinido que no se convence por esas cosas. La realidad, donde debía insuflarse consumo era en esos sectores donde tenía que trabajar, insufló crédito en esos sectores que estaban afuera del consumo y esos sectores recuperaron su lugar histórico. Así puso en marcha el mecanismo de producción. Y apuntó a la compra de viviendas, el gran problema de las clases bajas.

–El sector mayoritario...
–Es que los gobiernos, por lo general, cometen siempre el mismo error de descreer de la potencia y la magnitud de las clases bajas. El dinero del Estado debe apuntar a aquellos sectores que, primero, están fuera del consumo. Y, por fortuna, se está haciendo. Hubo una pérdida de tiempo, políticas erráticas, pero fueron tomando una dirección correcta de modelo productivo. Por ejemplo, con la inclusión en el consumo, que es, hoy, la verdadera ciudadanía, más allá del documento de identidad. El tipo que está fuera del consumo no es un ciudadano. El que no puede mandar a su hijo a la escuela, que no puede vacunarlo, que no tiene agua, que no puede llevarlo al médico no es un ciudadano, no está integrado a la sociedad. La palabra “consumo” debe tener un valor noble, no el de consumismo.

–Los historiadores miran con desagrado a la futurología. Pero, en el peor de los escenarios de aquí a un año, ¿se puede pensar en una vuelta atrás de todo lo hecho?
–Creo que no. Pero de ocurrir sería muy grave. Si el Gobierno queda en manos de irresponsables (y a juzgar por lo que se ve de la oposición no hay muchas manos que puedan responsabilizarse en serio de una gestión), de quienes sólo quieren desandar lo andado, la gravedad del caso sería mayúscula. De todas maneras, el Gobierno tiene un año por delante donde debe redoblar la apuesta de lo realizado hasta ahora. Las elecciones se ganan con hechos concretos y muchas de las cosas que se hicieron son las causas del crecimiento en la popularidad de este gobierno.

Por Miguel Russo

La estructura represora aliada de Duhalde


Las agencias de seguridad privada suelen ser las bases desde las que los antiguos represores articulan sus operaciones, tanto legales como encubiertas, para enfrentar los embates del presente.
Agencia Bridees –que proveía protección a las empresas del Grupo Yabrán– reducción de “Brigadas de la Esma”. Por caso, el ex coronel Aldo Álvarez, prófugo de la Justicia por crímenes cometidos en Bahía Blanca, encabezó la agencia Alsina SRL, prestadora de servicios a bancos, countries y edificios. El ex capitán Hugo Espeche, preso por su participación en la Masacre de Las Palomitas, seria socio mayoritario de Espe SRL, contratada por una petrolera en Chubut. El ex coronel del Batallón 601 Víctor Gallo regenteaba la agencia Lince. Y el coronel retirado Rodolfo Solís, tambíen del Batallón 601, fue directivo de la consultora de seguridad Lyons SRL, una pyme en la que también estuvieron otros ex represores como Alberto José Jaime y Ezequiel Causada. Entre sus mejores empleados, figuraba nada menos que el hoy afamado espía Ciro James.
Solís es el principal asesor castrense del sindicalista Jerónimo Momo Venegas, y por ende, de su mandante, Eduardo Duhalde. El Chino –tal como sus camaradas llaman a Solís– es además el nexo entre el Duhalde y familiares de presos por delitos de lesa humanidad. La ardua misión es cultivar en ciertos espacios de la política un freno a los juicios por delitos de lesa humanidad.
La pata eclesiástica de dicho club. El referentes más activos es nada menos que Basseotto. Otro, el cura ultranacionalista Aníbal Fosbery, quien dirige la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (Fasta), la cual controla decenas de colegios en todo el país y, además una universidad que cuenta con sedes en Mar del Plata y Bariloche. Esta organización suele aportar financiamiento, consuelo espiritual y hasta techo a los represores en apuros Tanto es así que mantiene un fluido nexo con el general retirado Daniel Reimundes, mano derecha del extinto jefe del Ejército Ricardo Brinzoni.
Fray Aníbal Ernesto Fosbery es un sacerdote dominico perteneciente a la Provincia Dominicana Argentina, ordenado el 6 de diciembre de 1959. Nació el 23 de junio de 1933 en Buenos Aires, República Argentina.
Es Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino, de Roma.
Es Presidente de la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino, Regente de la Fraternidad Apostólica Sacerdotal Tomás de Aquino y Gran Canciller de la Universidad Fasta, obras de las cuales, junto a varios colegios, es además Fundador.
En Argentina se ha desempeñado entre otros cargos como Prior del Convento Santo Domingo de Tucumán, Rector de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, Prior Provincial de la Orden de Predicadores, Presidente del Consejo de Rectores de Universidades Privadas Argentinas y Miembro de la Comisión de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) del Ministerio de Cultura y Educación Argentino.

La pata judicial es encabezada por La asociación De Abogados por la Concordia y la Justicia que es presidida por Dr. Alberto Solanet : Fue Secretario de Hacienda de la Nación (1981/82) y Secretario Técnico del Instituto Nacional de Planificación Económica (1977/81).
quien dijo que”Cuando conformamos nuestra Asociación, lo hicimos escandalizados por las violaciones a los derechos humanos y a las más elementales garantías constitucionales que se estaban negando en los juicios por los hechos ocurridos en la guerra de los años 70.”
Otras cabezas visibles, además de proveer asesoramiento legal a militares y civiles acusados por haber ejercido la represión ilegal, también se encargan de gestionar todo tipo de beneficios para ellos en los escarpados pasillos del Poder Judicial.
Por caso, entre los abogados del estudio de Roberto Durrieu, quien fue nada menos que ministro de Justicia de Videla, figura el doctor Hernán Munilla Lacasa, que a la sazón es el hermano de Marcelo Munilla Lacasa, un fiscal que, casualmente, tramitó con tolerancia extrema y guantes de seda una causa por extorsión que tuvo como principal acusado nada menos que Schwab.
La asociación De Abogados por la Concordia y la Justicia, la bautizaron. Concordia, una palabra de moda entre los seguidores de las dos pe: pandistas y procesistas. Cinco meses después, ya son 300. Con un férreo compromiso por la defensa y el apoyo a los reos de las fuerzas armadas y de seguridad.
El objetivo de la ONG es, dicen, “bregar por la vigencia irrestricta del estado de derecho, fomentar y difundir el conocimiento de las ciencias jurídicas y sociales y contribuir al perfeccionamiento de la legislación y de los procesos judiciales”. Y buscar la “pacificación nacional”, esas palabras que lo que en verdad buscan decir es: amnistía a los criminales de la dictadura. Diego Guelar, al menos, no dio tantas vueltas al pedir un perdón para los militares. La gacetilla que dio cuenta del nacimiento de la asociación asegura: “Con auspicio de la fuerte presión ideológica del Gobierno, se ha conseguido forjar en los tribunales una visión asimétrica, falsa y unilateral, de lo ocurrido en el país hace treinta años, inmolándose los principios jurídicos más básicos de las sociedades civilizadas”. Como consecuencia de ello –argumentan– cientos de sus camaradas son “sometidos a procesos viciados, en condiciones vejatorias, algunos con años de encierro y sin condena”. En este “momento oscuro que vive la Patria” se proponen levantar –sostienen– las banderas de la “concordia y la reconciliación”. Dos palabras que repiten mucho, en sus escritos y cuando hablan.
Otros miembros; Dr. Bosch, Dr. Julio C. Otaegui, Dr. Quiroga, Dr. Palacios Hardy, Dr. Bieule y Dr. Schindler, Dr. Mariano Grondona
Quien es el teniente coronel Schwab;citación por parte del tribunal tucumano que investiga la desaparición en 1977 del empleado municipal Carlos Rocha. Desde entonces es uno de los 17 militares prófugos que la Justicia busca denodadamente.
Sin embargo, su paradero no seria un misterio. Se sabe que Schwab logró huir a Miami apenas supo que había una orden de detención en su contra. Schwab fue citado dos veces a declaración indagatoria y nunca se presentó.
BETO MARTINEZ

domingo, 26 de diciembre de 2010

Crisis en la mesa de enlace: Buryaile demandó a Buzzi por calumnias e injurias


La guerra entre ambos dirigentes estalló en noviembre cuando Buzzi fue sospechado de operar a favor del Gobierno con el tema del Presupuesto. Luego el presidente de la entidad federada fue más allá y acusó a Buryaile de desalojar campesinos en Formosa y de tener deudas con la AFIP y el Banco Nación. El enfrentamiento entre ambos impidió el avance de proyectos claves para la oposicion en la Comisión de Agricultura.

En un nuevo capítulo del durísimo enfrentamiento que mantienen, el diputado nacional Ricardo Buryaile decidió días atrás demandar al presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA) Eduardo Buzzi por calumnias e injurias.

Así lo hicieron saber fuentes del entorno de Buryaile, quien por ahora prefirió no realizar declaraciones públicas al respecto por tratarse “de un asunto de mi vida privada”, según comentó el propio diputado.

Por su lado, desde el entorno del titular de la entidad federada dijeron que por el momento desconocen la denuncia que presentó el por ahora presidente de la Comisión de Agricultura. “No nos enteramos ni sabemos nada de esto”, señalaron.
Durante prácticamente todo el año 2010 ambos dirigentes rurales mantuvieron diferencias irreconciliables que impidieron el avance de proyectos considerados claves para la oposicion en la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados.

Pero la guerra estalló a mediados de noviembre pasado cuando Buzzi fue sospechado de operar a favor del Gobierno en Diputados tras pedirle a la legisladora cordobesa Estela Garnero que vote a favor del Presupuesto oficial.

A partir de este suceso, Buryaile en declaraciones radiales mencionó esos comentarios. Luego Buzzi decidió ir más allá y acusó públicamente a Buryaile de desalojar campesinos en Formosa y de tener deudas con la AFIP y el Banco Nación.

La denuncia de Buzzi causó gran conmoción y un alto grado de malestar en el seno de la dirigencia del sector rural ya que se consideró unánimemente que el titular federado traspasó un código ético al involucrar a Buryaile con asuntos de su vida personal.

En tanto que el diputado formoseño tuvo que salir en público a desmentir de inmediato las acusaciones y prefirió de ahí en más cerrar el capítulo mediático para evitar entrar en el terreno de los agravios con gente de la FAA.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Roberto Noble: golpismo, fascismo y corrupción


El 28 de agosto de 1945 aparecía en la Argentina un nuevo diario, el primero que adoptaba el formato tabloid. Lo dirigía Roberto Noble y se llamó Clarín. Existen fundadas sospechas de que se financió con aportes de las empresas alemanas –cuya expropiación fuera dispuesta por el gobierno de Farrell tras la tardía declaración de guerra al Eje nazi-fascista– y por la Embajada del Tercer Reich en nuestro país. No sería improbable, dada la ideología que por ese entonces hacía gala Noble, y la indignación pública que mostró ante la medida, calificándola de “acto lastimoso”, defendiendo la neutralidad en afiches callejeros y solicitadas (Manifiesto de Afirmación Argentina). Tampoco cabe descartar que el nombre fuese un homenaje al pasquín nazi llamado Clarinada (1937-1945), clausurado por el gobierno meses antes, como también se ha sostenido.
Roberto J. Noble no era un desconocido, pero tampoco era periodista profesional. No le faltaba olfato político, ya que desde su juventud había demostrado ser un verdadero camaleón ideológico que cambiaba “de colores según la estación” política.
El director del nuevo diario se había iniciado, en 1927, en el Partido Socialista, y a poco de andar demostró su audacia: como lo señalara Luis A. Sciutto (Diego Lucero) en la biografía por encargo publicada en 1979, había participado activamente en el golpe de Uriburu del 6 de septiembre y fue “uno de los seis únicos civiles de la primera línea en aquellos actos determinantes del derrocamiento de Hipólito Yrigoyen”. Pronto se abrió del Partido Socialista, con la escisión que encabezaron Antonio Di Tomaso y Federico Pinedo (actores relevantes de la Década Infame como ministros de Agricultura y de Hacienda de Agustín P. Justo). De la mano de Pinedo y Di Tomaso, Noble hizo profesión de fe ultraliberal y, como todo converso, no se privó de ningún gesto para hacer creíble su acto de fe. Fue elegido diputado nacional en 1932, como parte de la Concordancia a expensas de la proscripción del radicalismo yrigoyenista, y no vaciló, al año siguiente, en ratificar legislativamente el pacto Roca-Runciman (Ley 11.693), el mayor tratado histórico de prosternación de la Argentina ante el Imperio Británico. De este tratado vergonzoso, sólo la oligarquía ganadera exportadora de carne enfriada fue la gran beneficiada.
Cuando en 1936 el gobernador Manuel Fresco le ofrece a Noble hacerse cargo del Ministerio de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, este lo acepta de inmediato. Ya ha dejado atrás su declamado liberalismo y adoptado sin hesitar la ideología nazifascista como miembro de la agrupación Afirmación Argentina. Al igual que su ahora jefe, cuelga la foto de Mussolini en su despacho y escribe, entre otros gestos de adhesión, una carta pública expresando su admiración por el Duce. Decía Noble: “ Mussolini es el modelo viviente del moderno hombre de Estado, y en lo que al genio de su raza se refiere, constituye una expresión y egregia de la excepcional capacidad que el pueblo italiano ha demostrado en todos los tiempos de producir ejemplares humanos dotados de amplitud universal, de fantasía creadora y temperamento ejecutivo, síntesis que justifica por sí misma la existencia de la especie y la encumbra como portadora de lo supremos valores morales y espirituales en el mundo (…) Los argentinos nos regocijamos con alegría de hermanos, por la gloria de Italia y de Mussolini.”
Apenas asumió el cargo, designó como uno de sus más inmediatos colaboradores a Carlos Suárez Pinto, otro converso que había incursionado en el progresismo (firmó el Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria del ’18). Noble lo designa subjefe de la policía provincial. Ambos se encargaron de cerrar con saña y violencia, en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, las escuelas obreras judías, las Arbeter Shuln, que tan importante tarea educativa realizaban entre los sectores más pobres de los inmigrantes de esa colectividad, que se encontraban principalmente en La Plata, Zárate, Campana y Valentín Alsina. Luis Alberto Murray, otro biógrafo por encargo de la Fundación Noble, trata de justificar esta pirueta ideológica y lo compara con Leopoldo Lugones (cuyos inicios socialistas no le impidieron proclamar “La Hora de la Espada”, y embarcarse con las camisas pardas). Su consejero y diario contertulio fue Alberto Barceló: el mafioso caudillo de Avellaneda que durante tres décadas controló los negocios sucios, el juego clandestino y la prostitución.
El nazismo y antisemitismo de Noble no era objeto de ocultamiento: el 10 de abril de 1939, al realizarse un gigantesco acto en el Luna Park de adhesión al Tercer Reich, con gran despliegue de banderas con la cruz esvástica y abundantes cánticos contra los judíos, los comunistas y la francomasonería, contó con la presencia del gobernador Manuel Fresco, acompañado por su ministro de gobierno, Roberto J. Noble, como bien ha recordado Herman Schiller.
Ese mismo año dejó su cargo por presión del gobierno de Roberto Ortiz. Ninguno de los ministros de Fresco –ni este mismo, por supuesto– se retiraron pobres de la función pública. Noble montó un establecimiento ganadero “modelo” en Lincoln, que llamó Estancia Santa María.
Tras unos pocos años de ostracismo político, Noble funda Clarín y designa a Suárez Pint como secretario de redacción del diario. En el período de 1946 a 1951, si bien el matutino había cobrado cierto vuelo, no fueron años en que se destacara excepcionalmente. Había apostado mal, haciendo campaña a favor de la Unión Democrática, apoyando la fórmula Tamborini-Mosca contra Perón. Para el camaleónico director de Clarín, no importaba la ideología de aquella: se podía estar con el eje Berlín-Roma y jugar con Braden, el embajador de los EE UU. Es que en la lista de la coalición antiperonista iba de candidato a diputado su hermano Julio, ya casado con una Mitre, y eso era una pieza clave para sus intereses económicos y periodísticos.
No sólo por eso Evita detestaba a Noble, mencionándolo con epítetos tales como “pituco” y “pervertido”, ya que consideraba que no había sido ajeno al “escándalo de los cadetes del Colegio Militar” del año 1942, en que señores de la élite porteña organizaban fiestas en departamentos privados, a las que concurrían engañados muchos tiernos cadetes del instituto castrense, quienes eran abusados sexualmente por este rancio grupo de pedófilos, que además los fotografiaba para extorsionarlos para obtener nuevas presencias y silencio. Estallado el escándalo público, el juez que instruyó las actuaciones realizó varios allanamientos en Barrio Norte y detuvo a diversos hombres de prosapia. El caso concluyó con la condena de algunos de ellos y el suicidio del arquitecto Duggan, que integraba el grupo de condenados. En ese año 1942, Roberto J. Noble publicó una solicitada en los diarios, negando haber participado en aquellas “fiestas negras”, como se comentaba insistente y públicamente en los distintos corrillos políticos y sociales.
Pero el año 1952 fue un año de cambio promisorio para el director del diario Clarín. Hubo tres hechos que probaban que era “un hombre de suerte”, como él se calificaba. En primer lugar, la muerte de Evita, que era su obstáculo para codearse con el poder. En segundo lugar, la expropiación por parte del gobierno peronista del diario La Prensa para convertirlo en el órgano de la CGT, que se comenzó a editar el 19 de noviembre de 1951, ostensiblemente dirigido a los millones de afiliados sindicales. El cambio del público lector de La Prensa fue aprovechado por Clarín para quedarse con su sección de avisos clasificados, hasta entonces concentrados en el diario de Gainza Paz. En tercer lugar, porque tras la muerte del vicepresidente Hortensio Quijano, que acompañó muy dignamente a Perón en su primera presidencia, este eligió para remplazarlo en su segundo mandato al contralmirante Alberto Tessaire. En nada se parecía su sucesor al vicepresidente Quijano, viejo dirigente de la Unión Cívica Radical Antipersonalista, que diera en todo momento pruebas de su lealtad a Perón. El marino Alberto Tessaire, tres años más tarde de su asunción, al día siguiente del derrocamiento de Perón, se sumaría a las huestes de Aramburu y Rojas, y no cesaría de dar testimonio contra el propio Perón en todas las “comisiones investigadoras” del gorilaje que asaltó el poder, convirtiéndose en un antecedente histórico de la traición de Cleto Cobos.
En 1952, Noble y el diario Clarín comienzan a recibir fuertes sumas de los fondos reservados, desviadas por Tessaire a través del secretario privado, que no era otro que el viscoso Bernardo Neustadt. Clarín pasó a ser, en apariencia, moderadamente oficialista, aunque en realidad, Roberto Noble era parte de la conspiración contra Perón. Cuando el 16 de junio de 1955 la Marina y parte de la Aeronáutica escriben la página más brutal del odio homicida de las Fuerzas Armadas bombardeando la Plaza de Mayo que dejó el saldo de 300 muertos civiles y más de 1000 heridos, no pudiendo derrocar a Perón y huyendo con los aviones al Uruguay, Noble estaba de viaje en los EE UU. El subdirector de Clarín sabía qué hacer: nunca apostar a los perdedores. Por eso el diario los trata de “ASESINOS” y editorializa al día siguiente: “Las palabras no alcanzan a traducir en su exacta medida el dolor y la indignación que ha provocado en el ánimo del pueblo la criminal agresión perpetrada por los aviadores sediciosos que ayer bombardearon y ametrallaron la ciudad.” Vuelto Noble al país de su corto viaje, puso el grito en el cielo por la condena del suceso, al advertir que la Marina dirigía todos sus cañones contra él.
Apenas transcurrieron 90 días entre el trágico y abyecto bombardeo de la Plaza de Mayo y el golpe de Estado que finalmente derrocó a Perón, el 16 de septiembre de 1955. El día que asumió la presidencia Lonardi, Clarín colocó como gran titular de tapa la palabra: “LIBERTAD” y la foto del jefe golpista. Ya los editoriales apologéticos del diario Clarín eran redactados por su propio director. Pocos días después, convertido ya en uno de los grandes voceros mediáticos de la dictadura implantada, calificaba como “héroes” a los aviadores que habían bombardeado la Plaza de Mayo y que regresaban de su corto exilio en Montevideo.
Pesaba más la necesidad de congraciarse con la marina del almirante Rojas y los lazos familiares que la coherencia del diario. Las cabezas del fuerte bloque civil de la Revolución Fusiladora habían sido designados como miembros de la “Junta Consultiva Nacional”, un remedo de Poder Legislativo en que estaban representados junto a otros partidos menores: el radicalismo en sus tres tendencias internas, el Partido Socialista, el Partido Demócrata Conservador y el Partido Demócrata Progresista. Y uno de los dos representantes de este último era el gran hermano: Julio Argentino Noble. <

Por Eduardo Luis Duhalde
Secretario de Derechos Humanos de la Nación.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Diego Capusotto “Construyen la sensación de que nunca estuvimos peor”


Encarna el humor que enfrenta a la corporación mediática. Sagaz crítico de la realidad, se burla de los popes del rock y de la pompa setentista. Se declara más cerca del oficialismo que de la oposición. El fútbol, la nueva Ley de Medios y la marihuana, en la óptica de un hombre que no se deja ganar por el discurso del miedo.
Por Diego Rojas

Ahí estaba él, sentadito con su pulóver de lana en medio del salón Libertador del Sheraton Hotel durante la noche de entrega de los premios Martín Fierro. Las estrellas televisivas desfilaban sobre la alfombra roja, en plena exhibición de los atuendos creados por los diseñadores de moda y en brindis festivo y ostensible. Él, ahí: sentado con su pulovercito hippie. Hasta que anunciaron el premio al mejor programa cómico y Diego Capusotto se levantó de la mesa junto a Pedro Saborido, subió al podio, levantó la estatuilla y propuso: “Que disfruten del sueño”. Acababa de recibir un reconocimiento más a su trabajo, el mismo que lo convierte, según las palabras de Horacio González, sociólogo y director de la Biblioteca Nacional, en el principal crítico cultural de nuestra época. No se había sacado el pulovercito.

Capusotto, el humorista más potente de los últimos tiempos, es un fenómeno de masas incorporado definitivamente al imaginario social argentino. Sus creaciones se difunden no sólo a través de la televisión (donde a partir del lunes presenta en Canal 7 una nueva temporada de Peter Capusotto y sus videos) o la radio (donde continúa su programa Lucy en el cielo con Capusottos, en la Rock & Pop), sino que se replican en la Web, mediante las filmaciones que se cuelgan en YouTube y que luego se reenvían por e-mail al infinito. Pese a cierto prejuicio que sólo atribuye masividad al humor liviano, sus personajes, que se burlan de los popes del rock y de la pompa setentista, también interpelan a la realidad política con una sagacidad que ya quisieran los más renombrados analistas.

El segmento radial “Hasta cuándo” es la más brutal denuncia del accionar de los medios en la generación de un estado de paranoia, una parodia de la cadena nacional de malas noticias –a la vez que señala cómo una parte de la población se suma entusiasta a esta visión catastrófica de las cosas–. Una estrategia que usa la corporación mediática y que sólo beneficia a la derecha, que suma así adeptos a sus argumentos. La recién presentada Ley de Medios apunta a desmontar esa percepción monolítica de la realidad y quizá permita una apertura de discursos. Eso entusiasma a Capusotto que, dice, está más cerca del oficialismo que de la oposición.

Su prepotencia de trabajo, sumada a un talento desmesurado, redundan en un reconocimiento social que se mide con la vara más exacta: los dichos de sus personajes se transforman en latiguillos usados en el habla cotidiana. Esa es la más maravillosa música a la que un artista popular puede aspirar.

El actor elige un típico café de su barrio para la entrevista con Veintitrés. El bar El Progreso, con sus mesas de madera antigua y con sus parroquianos que forman la postal arquetípica de la porteñidad, es el escenario del encuentro. Al que Capusotto asiste abrigado con un pulovercito similar al que usó la noche de los Martín Fierro.

–¿Vivís hace mucho en Barracas?

–Hace trece años ya. Mis hijas son de Barracas. Yo soy más de zona oeste. Viví en Luro desde los seis años, antes vivía en Castelar, del que tengo un recuerdo muy vago: las calles de tierra, mi casa. En Luro viví de chico, de adolescente y de adulto.

–¿El barrio marca tus elecciones estéticas o ideológicas?

–No. Hay gente de mi generación con una conexión fuerte con el barrio. Para mí, no es una elección a la hora de actuar. En el barrio hay gente garca, que hace negocios, que quiere salvarse y cuya vida gira en torno a la acumulación material. Circulan cosas interesantes y cosas de mierda. Existe una especie de religión que se basa en moverse como pez en el agua en lugares de mierda mientras los demás se ahogan. El barrio es un lugar donde te conectás con gente que tiene su vida y su mundo y, si no te construís a vos mismo, cagaste. Porque el barrio también es un pelotudo que te aconseja cómo cagar a los demás. No es un lugar habitado por seres nobles y duendes que te dicen que vivas como quieras y andes con la ligereza poética de un ave y te conviertas cada tanto en un puma porque estás rodeado de hijos de puta. Te lo pueden decir dos o tres, los que finalmente elegís como amigos.

–Sos un fenómeno que excede lo televisivo, ¿cómo convivís con esa figura?

–Dejo que se apropien de esto que ven. Nunca me consideré un fenómeno: sólo hago las cosas que me salen. Pedro Saborido me manda unas cosas que escribió a las tres de la mañana, las leo, me cago de risa y, finalmente, las ponemos en acción. Eso del fenómeno es una frase que me viene, no es algo que yo exhale. Mucha gente comparte lo que hacemos y son aliados de una idea que no pasa sólo por reírse.

–La masividad e influencia de tu propuesta, ¿implican una responsabilidad?

–La responsabilidad es ser fiel a lo que estoy accionando, nada más que eso. Podés hacer reír a alguien y, siempre que te hacen reír, sos feliz. Esa es una responsabilidad. La otra es que tenemos un modelo de conducta que puede ser observado con cierto respeto. Estar en un medio masivo te puede colocar en una carrera de superación. Sin embargo, este momento es nuestra superación. No quiero llegar a ningún lugar en la televisión, es más, quiero mantener este lugar de autogestión, donde no hay disputa de poderes y donde no se necesita que las ideas sean transformadas para tener más rating. No cambio este lugar y menos con 48 años.

–¿Te ofrecieron ir a otro canal?

–Desde ya. Para la óptica de la televisión, este es un programa vendible, que puede estar en un canal y un horario de mayor difusión. Pero no me interesa, no es nuestra ambición. Este año queremos hacer ocho programas, nuestra cantidad ideal. Estar en un lugar donde nos lo permiten es un privilegio.

–Tus programas excedieron el marco de la televisión. Peter Capusotto explota en YouTube, lo mismo el programa de radio.

–Sí. No sólo eso, Internet te permite llegar a otros países. El otro día me hicieron una nota de un medio de Chile, porque miran el programa por Internet. Su alcance tiene muchos caminos. Nunca tuvimos una preocupación por el rating, porque sabemos que el ciclo tiene mucha circulación y aceptación. No tenemos nada más que hacer, salvo seguir celebrando los encuentros para que este programa siga funcionando.

–Tu humor sorprende por su precisión en los tiempos políticos. Pasó con Bombita y con “Hasta cuándo”. Se podría aventurar que Capusotto y Barcelona son los medios que mejor expresan la realidad política.

–El humor siempre tiene una conexión con los signos de la realidad. Muchos tienen que ver con los comunicadores que hacen la puesta en escena de un mundo real. Metrallean mucho, pero no profundizan los fenómenos. Mirá, lo reafirmé hoy cuando miraba el canal de videos Quiero música en mi idioma. El videograph pasaba noticias policiales, un asesinato en Barracas. Si eso no es reflejo de una ficción construida para que todo el tiempo tengamos la idea de la muerte y la inseguridad en nuestra piel, bueno, a las pruebas me remito.

–¿Cómo actúa el humor frente a eso?

–La tomamos y la destrozamos mediante la parodia. La burla es infranqueable: las cosas de las que te burlás no te pueden contaminar porque hay una lectura previa a destrozarlas, un sustento ideológico. Es como decir: “A mí no me contaminás, no me la vendés”. Otras cosas rozan otros mundos, totalmente desopilantes, que no tienen conexión con los signos de la realidad. En algunos personajes, la realidad se hace más presente, como en ese monstruo, Micky Vainilla, disfrazado de cantante pop y que es, en realidad, un virus que se mete en ciertos lugares para empezar desde allí su plan de exterminio.

–Decís que la parodia puede destruir una concepción ideológica. Bombita es irónico, pero no intenta destrozar a los setentistas.

–Es una mirada sobre algo que tuvo su densidad, su construcción política. Un Palito Ortega montonero está compuesto por dos imágenes antagónicas que nos causaban gracia. Nunca pensamos en la derrota del discurso setentista, vulgarizado en las letras de Palito. Todo lo contrario. Rescatamos esa construcción que terminó en una gran derrota general, el imaginario que representó el retorno de Perón y en lo que devino. Había una gran masa crítica, gente muy valorable y gente de mierda. Y ganaron los malos. Por eso algunos que fueron militantes ven en Bombita una reivindicación personal, porque es un tipo que militó, aunque nosotros no lo hicimos.

–Ese momento político también te marcó.

–Nos rozó porque tuvimos hermanos mayores que militaban. Esa época nos atravesó, aunque en el ’73 yo tenía doce años y Pedro era más chico. Era el momento en que se pensaba que la película podía terminar bien. Perón excedía la simbología del líder político, representaba el regreso de algo vinculado a los sectores populares, a la idea de poder tener una identidad. Se venía de una dictadura, del Mayo Francés, había algo que estaba pugnando por tener presencia.

–¿Siempre te sentiste peronista?

–Sí, el peronismo es casi una expresión emotiva. Te hacés peronista por lo que está enfrente, que tiene una raíz antiperonista. No son nihilistas: a un nihilista yo lo respeto. Pero a lo que está enfrente, nunca lo he respetado. Eso te va empujando. Porque el peronismo es el peronismo y es la idea del peronismo. Es algo que tal vez no fue posible, pero que sobrevoló como posibilidad. En el otro lado, nada, la restauración conservadora, esa cosa espantosa.

–El gobierno rescató símbolos de los ‘70.

–Sí. Y, en un punto y salvando las distancias, se vuelve a repetir la historia. El movimiento peronista excede el kirchnerismo. Uno se pone en sectores antagónicos a la oposición. No hace falta ser muy perspicaz para saber quiénes realizan la construcción contraria al Gobierno para tomar el poder. Son los que permiten que el vicepresidente de la Nación trabaje para la oposición. Y eso que está todo bien con que Cobos sea vicepresidente y tenga posiciones, algo que desde ya nadie de la oposición podría soportar. También es cierto que en toda construcción hay errores, pero en este caso puntual hay ciertos errores que se podrían haber evitado. En lo comunicacional, por ejemplo. Pero, por otro lado, los errores del Gobierno no llevan a que se construya una oposición. Estuvo agazapada desde el primer día esperando el momento de atacar. La sensación, y lo digo con cierto pesimismo y dolor, es que serán los nuevos enemigos de la sociedad. No sólo han tenido injerencia, sino que han sido parte del poder en la Argentina.

–Hay humoristas que difunden las imágenes que plantea la oposición: una Cristina exasperante, preocupada sólo por la ropa, un gobierno casi dictatorial. Se ve en el humor gráfico de Nik en La Nación o en Perfil.

–Que cada uno haga lo que quiera. Nik está en La Nación, qué va a escribir Nik. Estas construcciones generan eco entre la gente y, por otro lado, caen en lo pueril, como cuando dicen que terminaremos como Cuba o Venezuela. Marcan a ese tipo que balbucea cuando habla sobre la inseguridad y le decís: “Imaginate, en Estados Unidos voltearon dos torres y no sé si fueron ellos mismos y mataron a tres mil personas, ¿de qué seguridad me hablás?”. O: “¿Qué seguridad, si mi generación se crió con la dictadura, con Malvinas, con la hiperinflación, con el menemato, con la Alianza, los 35 muertos en la calle y el corralito?”. Nunca hubo seguridad jurídica en nuestro país. Construyen con el lenguaje la sensación de que nunca estuvimos peor que hoy. Es la exasperación de lo más berreta. Es Biolcati hablando de un piquete de blancos con Grondona.

–En la Rural apeló a la Patria 50 veces.

–Un discurso que podría haber sido realizado dos meses antes del ’76. No porque vaya a suceder, sino porque hay una sociedad que empezó a creer que ese discurso es posible. En 2005 a la gente le chupaba un huevo escuchar que Kirchner era soberbio con el periodismo. Entonces se sacralizan signos: el campo es lo bueno y el Gobierno es lo malo. Y para mí los malos son los que más putean contra el Gobierno.

–¿Y Pino Solanas?

–Pino no sé. Lo vi también bastante exacerbado contra el Gobierno y me pareció un poco funcional a ese discurso. El sector donde están Pino o Sabbatella es crítico del kirchnerismo, pero no está montado en la gran jineteada nacional. A Pino lo vi en charlas amenas con Grondona que me provocaron un poco de rechazo. Es un momento emocional. Soy más afín a lugares que están vinculados al oficialismo que a los que no.

–¿Qué pensás de la izquierda?

–Y... si te hacés trosko para sacarte la foto con Biolcati, no te hagás trosko. Vilma Ripoll puso la excusa de que no podían dejarle la calle a la derecha, pero eso devino en la foto con ese tipo. Y no sólo ella, también estuvieron los maoístas, que siempre fueron traidores, desde que apoyaron a López Rega en el gobierno de Isabelita.

–Hubo una izquierda que no apoyó al campo.

–Sí. Son los que acumulan desde la universidad y después no quieren disputar el poder real. Si no querés el poder, hacete nihilista.

–¿Qué pensás acerca de la ruptura del acuerdo entre TyC y la AFA?

–Está muy bien que el fútbol pueda ser visto por todos. Después la oposición plantea otras discusiones: “Ah, ponen plata para el fútbol y no para el hambre”. Y lógico. La plata tiene que ser para la gente que lo necesita. Pero los que declaman eso nunca hicieron políticas abarcativas, no jodamos. Ya la presencia en el fútbol está limitada si sos visitante o si no sos socio. Es accesible sólo si podés pagar. Eso que era compartido desde el más humilde hasta el dueño de una fábrica hoy está reservado al dueño de la fábrica. Si no pagás para mirar fútbol, mejor. Pero claro, detrás están los intereses de ese submundo. Como idea proyectiva me parece maravillosa aunque no sé en qué terminará. En definitiva, que mirar fútbol sea gratis, no está mal en absoluto.

–La medida desató una dura ofensiva contra el Gobierno por parte del Grupo Clarín.

–Desde ya. Esto comenzó hace dos años y no va a parar. Hacen parecer que la confrontación viene de un solo lado y que, del otro, está Biolcati con su vaquita mansa, Biolcati hablando de San Martín y Belgrano. ¡Lo hubiesen sacado a patadas en el culo a San Martín de la Rural!

–Se está presentando la Ley de Medios en el Congreso, ¿qué opinás?

–Es necesaria. Tal vez hubiera sido mejor que se presentara en un momento de menos confrontación. Los sectores de poder plantean un discurso único siempre. Por eso Clarín, que forma parte de ese poder y es un monopolio, se siente atacado. El presidente de TyC dijo que la mejor democracia es que haya que pagar para ver fútbol, eso es capitalismo puro.

–¿Creés que hay un fusilamiento mediático, como denunció Cristina?

–Hay decisiones que perjudican a ciertos intereses. En una confrontación, las partes siempre apuntan a señalarse como víctimas y la población queda rehén en la disputa sobre quiénes son los buenos y quiénes los malos. Si la Presidenta dice eso es porque está en un conflicto de poder que la roza. Es claro que hay una política de desgaste, verbalizada por la oposición, para que el poder pase de bando. En ese marco, me preocupa mucho más lo que dice Biolcati.

–¿Hay un cambio en el Gobierno desde la derrota electoral?

–Recuperó la iniciativa. Pero lo principal es que la oposición no asume la construcción de un poder proyectivo. Sólo dice que todo está mal. El Gobierno muestra más solidez y potencia mediante acciones concretas como la Ley de Medios o el fútbol. La oposición retrocede pero, ojo, se agazapa para atacar después. La política es conflicto, no es consenso. ¿La democracia el reino del consenso y el debate? ¡Vamos! Se trata de una lucha para ver cuánto cedemos y cuándo volveremos a atacar.

–¿Qué pensás sobre la despenalización del consumo de marihuana?

–Las decisiones que toma un adulto, entre ellas fumar marihuana, son absolutamente personales. Fumar no tiene ninguna vinculación con el delito ni con su demonización. Los sectores que se oponen tienen una visión de la vida macabra, una moralidad sobrecargada y casi estafadora. Plantean que se usan drogas para delinquir, pero ¿qué hacen los custodios de la moral para evitar el delito? Condenan pero no arreglan las dificultades

–Ciertos adolescentes toman al personaje de Micky Vainilla sin la distancia de la ironía y siguen sus dichos al pie de la letra.

–Ah, sí. Pero para eso están los padres que verán el programa con los chicos y les explicarán que Micky es una ironía, algo monstruoso y no reivindicativo del racismo. No me puedo hacer cargo de lo que puedan pensar respecto de un personaje. También Charles Manson mató a doscientas personas porque decía que Lennon le ordenaba matar. Lo que tiene el humor es que, a veces, deja al desnudo la propia miseria y es algo que no nos gusta ver.

–¿Qué ves con tus hijas en la tele?

–Ellas ven cosas ligadas a su mundo infantil. La mayor, que tiene 10 años, empieza a estar más conectada conmigo y a interesarse más en mi propio mundo. Debe estar en una etapa de enamoramiento del papá. La de seis años es totalmente dorada, construye sus castillos de princesa en los rincones de la casa. Tiene un mundo interior muy fuerte, pero todavía no llegó a la etapa en la que escucha muchas voces para formar su voz propia, la que elija y que yo acompañaré hasta el final. Ahora escuchamos música juntos, por ejemplo.

–¿Cómo vive tu familia tu exposición?

–Las nenas lo empiezan a sentir, pero estoy en casa bastante, tengo una presencia interesante en esta etapa. Mi vieja vive, mis dos hermanos murieron, tengo una familia no muy numerosa. Mi vieja está muy contenta, y más con el reconocimiento actual. A los 16 años, yo quería jugar al fútbol y mi viejo me respaldaba, pero también tenía que estudiar porque la posibilidad de jugar dos años y que te lleven a Europa era impensable. Más grande, empecé a estudiar teatro y a frecuentar los lugares que elegí.

–Sos jurado en el Festival de Cine de Diversidad Sexual.

–Lo hago para hacerle la gamba a mi amigo Fabio Zurita, que lo organiza. Tengo interés, claro, en los encuentros sexuales que, en algunos casos, pueden ser muy celebratorios, y en otros, una forma más de la mentira. El sexo está entre las diez cosas más felices de la vida. De todos modos, quiero desmitificar que los hombres la chupan mejor que las mujeres. O al menos, yo prefiero que me la chupe Cameron Díaz a Elton John. La técnica masculina en el sexo oral no es algo que me preocupe. Lo he probado y es pura mitología. Y desde ya no se puede comparar a Cameron Díaz con Elton John y ni siquiera con George Michael.
27-08-2009

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Papá Noel tuvo un encuentro con la inseguridad.Cuando recogía las cartas de los chicos en la Capital le fueron robados sus renos


Entrevistado en los Almuerzos por TV.Papá Noel escuchó decir a la conductora con lágrimas en los ojos: "Nos están matando a todos. Ni a Papá Noel perdonan estos delincuentes. Le secuestraron a sus renos... Sólo se salvo Rudolph".

-No Mirta -contestó Noel- los chicos no mataron a nadie, sólo querían unos juguetes. Y a los renos no sólo los cuidaron sino que les dieron de comer pasto y agua de beber.

Desencajada la diva comenzó con su conocida retahíla: -Si pero Ud. sabe, aunque viva en el Polo, que acá está todo mal. El INDEC oculta el alza de los precios, el dólar aumentó... o va a aumentar, se disparó la inflación.

-Jo, Jo, Jo. Oh no mi querida Chiquita está muy equivocada. Este año tuvimos que instalar una fábrica de juguetes aquí en la Argentina, justamente debido al fuerte apoyo que el gobierno está dando a la industria y al precio del dólar. En el hemisferio norte, después del estallido de la burbuja financiera no se puede fabricar ni un balero.

-Pero...¡Mierda, carajo! Producción, así no puedo seguir. Primero la izquierdosa Rosetto y los derechos humanos. ¿Derechos humanos para quién?. Después Rottemberg con una carta trapera queriéndome dejar como si fuera la Tacher. Luego el desgraciado de Tinelli que se viene con un discurso de amor y paz, cuando se la habia pasado pidiendo la condena a muerte de cualquier morocho que se nos acercara. Y ahora este viejo de porquería con su ¡Jo, Jo, Jo! que después que lo afanan, además de hablar bien de los ladrones, les regala juguetes.
Después cuando nos maten a todos ¡vayan a quejarse a Papá Noel!

Curiosamente en el programa de Susana a pesar que durante todo el día anunciaron la presencia de Papá Noel y los renos secuestrados, la visita no se produjo y el invitado de honor fue Ricardo Fort.