miércoles, 12 de enero de 2011

Que sepa planchar, que sepa coser


Juliana Awada fue denunciada por esclavizar obreros. Su hermano fue sobreseido por Montenegro Aunque está dentro de sus responsabilidades y obligaciones como jefe de Gobierno, Mauricio Macri jamás denunció, como sí lo hizo alguno de sus antecesores en el cargo, a una empresa textil que apele al uso de mano de obra esclava. Esa pasividad de Macri se entiende y a la vez se hace particularmente grave cuando se indaga en su biografía y en la actividad principal de su flamante familia. La actual tercera esposa de Macri, Juliana Awada, fue denunciada por ser propietaria de una empresa de ropa que produce en talleres clandestinos. También fue denunciado el hermano mayor de su cónyuge como dueño de la marca Cheeky, quien, acusado por el mismo delito, fue sobreseído nada menos que por el actual ministro de Seguridad y Justicia de la Ciudad, Guillermo Montenegro, poco antes de que dejara su puesto como juez federal.
Juliana Awada, con quien Macri se casó en noviembre pasado con gran despliegue mediático y prometiendo hijos que continúen ese despliegue, es dueña junto a su madre, Pomi, y su hermana, Zoraida, de la glamorosa marca que lleva su apellido. Desde el 2006 la empresa Awada viene siendo denunciada por tercerizar la producción de sus prendas en talleres clandestinos que explotan a costureros inmigrantes indocumentados en extensas jornadas laborales. La última denuncia contra la marca se hizo en marzo de 2010.
La Fundación Alameda en ese momento recibió el testimonio de Osvaldo Martín García. Éste había sido despedido de un taller clandestino en Villa Crespo que produce para varias marcas, entre las cuales se encuentran Awada y Cheeky. Con la bronca de haber sido echado por reclamar un aumento salarial, García denunció de qué manera trabajó durante seis años. “Awada hace remeras de niños manga corta y larga, se plancha y guarda. Mil quinientas prendas, y ganaba 40 pesos por día. Durante seis años estuve en negro. Han ido inspectores a los que no se los dejaba entrar o bien terminaban arreglando con el tallerista (el encargado), nunca llegaban al fondo del taller. Ahí no hay aire, no tenemos ventilador, no hay una mesa para poder comer. No tenemos un baño como la gente. En el verano es insoportable. Si afuera hace 35 grados, adentro parecen 60. Así tenemos que aguantar la calor.”
El testimonio del costurero despedido ante La Alameda aún puede verse en un video. Ese material además incluye lo grabado por una cámara oculta dentro del taller esclavo de la calle Virasoro 1638. Ese fue el modo que empleó La Alameda para chequear la información, mediante un costurero que fue el que usó la cámara. Lo que muestra el video es que en el taller de la calle Virasoro se aceptaba al costurero sin documentos, en clara violación a la ley de migraciones, más unas cuantas imágenes de las etiquetas de la marca Awada.
Quien hizo la filmación explicó a Miradas al Sur que “el taller es parecido a un garaje. A los metros de la entrada tiene hacia la izquierda un taller con máquinas. Allí vi a tres paisanos trabajando con botones y ojales. Seguís caminando y está la habitación y oficina del tallerista. Después viene el depósito y a lo último un galpón grande todo destrozado donde te morís de calor. Ahí tienen una caldera y pegadas a la caldera unas piecitas de ladrillos para los trabajadores”, describió B. L., que son las iniciales del costurero infiltrado por La Alameda. “Ese taller se dedicaba más que nada al planchado y a embolsar las prendas. Ocho personas se dedicaban a eso, todos paraguayos. Los bolivianos estaban en el tallercito de costura”, finaliza su relato el costurero que nunca más volvió sobre sus pasos de la calle Virasoro al 1600.
Este medio rastreó con varias fuentes del gobierno PRO lo que ocurrió con el taller clandestino una vez que circuló el video realizado con la cámara oculta. “Primero los inspectores no fueron admitidos. En dos oportunidades no atendieron en el taller de Virasoro. En la tercera, el 23 de marzo pasado, después de que transcurrieron varias horas y sólo porque se amenazó con llamar a la policía para hacer un allanamiento, recién entonces abrieron la puerta al taller”, dijo una fuente de la administración macrista.
Aquí no pasó nada. Un dato llamativo: en el acta de inspección de la Subsecretaría de Trabajo porteña no figuran ni el procedimiento ni la marca Awada. “Hicieron desaparecer las pruebas ante la no actuación de la Justicia y la demora de la parte inspectiva. Así borraron las pruebas que comprometían a Awada”, afirmó el funcionario de planta, que no tolera el trabajo esclavo. Lo que sí quedó demostrado fue que estaba trabajando un indocumentado, lo que fue denunciado ante la Procuración porteña por tratarse de un delito federal, y tres no registrados. Al momento de la inspección los trabajadores vestían prendas de las marcas Gabucci y Givenchy. El titular del taller ilegal es Facundo Jeremías Ábalo Rojas, quien tiene seis maquinas y dos mesas de planchado. Las máquinas de coser en ese momento habían sido retiradas.
Nunca más funcionarios de la Ciudad volvieron al taller de la calle Virasoro al 1600. Lejos está el gobierno que conduce Mauricio Macri de continuar la política que había comenzado con el ex jefe de Gobierno que lo precedió, Jorge Telerman, quien junto a la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, a cargo de Alicia Pierini, y La Alameda denunciaron penalmente a treinta y cinco importantes marcas de ropa.
Ariel Lieutier, ex subsecretario de Trabajo porteño, expresó a Miradas al Sur que “el gobierno de Macri sigue realizando inspecciones pero no hace denuncias penales y tampoco públicas. Esto permite que la tarea inspectiva quede en un mero acto administrativo. Cuando lo que se hacía antes era denunciar a los talleres clandestinos de las grandes marcas porque era la manera de instalar el tema en la sociedad y dejar una clara responsabilidad sobre la industria textil”.
Los talleres bonaerenses de Awada. Muchos años antes que se corriera el rumor de que Juliana Awada se veía con Mauricio Macri en el gimnasio, la marca de ropa ya aparecía denunciada ante la Justicia y el Ministerio de Trabajo bonaerense. A mediados de octubre de 2006 la organización La Alameda inició una megacausa. El núcleo de la acusación es que en el área metropolitana existe un sistema subrepticio neoesclavista de producción basado en el tráfico de inmigrantes (en su mayoría de Bolivia) indocumentados o a quienes se les secuestran sus documentos de identidad una vez que cruzan la frontera. Esa presentación en la Justicia Federal involucró en un primer momento a cerca de ochenta grandes marcas y actualmente alcanza el centenar.
La ley de trabajo a domicilio es la única forma jurídica que relaciona el submundo de la esclavitud con la moda fashion de los shoppings o pasarelas. La norma nacional (en sus artículos 4, 35 y 36) señala que son solidariamente responsables los dadores de trabajo (empresas) con los talleres donde derivan la confección de sus prendas. De hecho, los empresarios textiles, con aval del Ministerio de Trabajo nacional, presentaron un proyecto para quitar los artículos penales de la ley de trabajo a domicilio. El titular de la Comisión de Trabajo en el Congreso, Héctor Recalde, fue quien frenó el proyecto patronal esclavista.
Quienes reconocen el sistema neoesclavista son los referentes del propio empresariado textil. Aseguran públicamente que el 78 por ciento de la industria se encuentra en la ilegalidad, y que de ese porcentaje la mitad utiliza mano de obra esclava. Esto implicaría sólo en la Ciudad de Buenos Aires la existencia de tres mil talleres clandestinos, y un total de 30 mil costureros. La mayoría de los talleres se ubica en la zona suroeste y sobre todo en las villas. En estas barriadas las mafias de la costura se instalan porque se dificultan las tareas inspectivas y el pago de la energía queda en manos del Estado porteño.
La megacausa sobre la industria textil quedó en manos del juez federal Norberto Oyarbide. Respecto a la marca Awada, lo que hizo el magistrado fue derivar la investigación por los talleres clandestinos a los tribunales de la localidad de San Martín, a donde están instalados, más precisamente en Cabildo 5083, y en Urquiza 6121, los dos en Villa Ballester. El primer taller está a cargo, según figura en la denuncia, de Feliciano Mujica, quien es responsable directo de explotar a un total de 20 costureros. Todos ellos sin estar registrados, algunos indocumentados (una vez más: se trata de un delito federal), y por supuesto fuera del convenio de los obreros del vestido, lo que lleva que el pago se realice por prenda, lo que implica que para alcanzar un salario mínimo la jornada supere las 12 horas. En el segundo taller, el capataz Ricardo Guaigua mantiene “15 costureros en negro, algunos indocumentados, otros fuera de convenio y pagados por prenda”, según dice la denuncia presentada por La Alameda. Allí realizan sacos y pantalones desde las 7 de la mañana hasta las 8 de la noche. Dos familias viven dentro del taller.
La situación de los talleres clandestinos seguía igual tras la denuncia presentada ante Oyarbide, de modo que la Fundación La Alameda retomó la investigación. Así fue que regresaron a los talleres de Villa Ballester con costureros que llevaban cámaras ocultas. Con el nuevo material, el 14 de mayo de 2008 Jorge Ricardo Calegari, director provincial de Delegaciones e Inspecciones, firmó la presentación de La Alameda que incluía tres decenas de talleres esclavos. “Calegari nunca hizo nada con las pruebas que aportamos. Es más, se fastidió cuando hicimos la denuncia contra la empresa Nuestra Huella y antes me había llamado enojado también porque dimos difusión a la golpiza contra un costurero dentro de un taller clandestino en San Martín, al cual pudimos liberar junto a otras familias y una menor”, acusó Gustavo Vera, presidente y denunciante por La Alameda.
Miradas al Sur se comunicó con la cartera laboral provincial. La idea era saber qué sucedió con la denuncia recibida en mayo de 2008. Desde esa área se informó que no podían encontrar los datos y aclararon que “el ministerio no va contra las marcas”. Cuando se preguntó acerca de aplicar la ley de trabajo a domicilio y los antecedentes de la gestión de Jorge Telerman, la encargada de prensa, Verónica Guilera, sostuvo que no se hace “caza de brujas”, y siguió responsabilizando a la base de datos por no poder brindar información actualizada de una denuncia que desde hace tiempo es pública.
• El cuñado esclavista
Cheeky es líder entre las marcas para chicos. Confecciona 10 millones de prendas y se queda con el 45 por ciento del mercado de ropa infantil. Su dueño es Daniel Awada, hermano mayor de Juliana. Cheeky integra la megacausa por trabajo esclavo por tener cuatro talleres clandestinos produciendo a todo trapo. Así lo comprobó y denunció penalmente Milton, uno de los costureros de La Alameda. Hasta declaró en esa causa un arrepentido que antes fue gerente de esa marca. Quien otorgó el sobreseimiento al cuñado de Mauricio Macri fue Guillermo Montenegro, en ese momento juez federal y hoy ministro de Justicia y Seguridad PRO. La esclavitud y la impunidad quedan en familia.

lunes, 10 de enero de 2011

Dady Brieva duro con Del Sel: “Es una pelotudez que agarre como gobernador, no está capacitado”


Repudió la candidatura a gobernador por Santa Fe de su compañero de Midachi, quien podría competir por el Pro. “Se lo van a lastrar en dos minutos”, vaticinó. Y le pegó a Nito Artaza, ahora senador nacional por Corrientes: “Cuando habla en serio, siempre lo toman para la joda, y cuando habla de joda, ya no es tan jodón”.

La primera crítica a Miguel Del Sel por su posible decisión de competir por la gobernación de Santa Fe con el Pro llegó desde el lugar menos pensado: Dady Brieva, su compañero en el trío cómico Midachi, lo acusó de no estar capacitado para hacer política.

"Personalmente me parece, se lo dije y lo digo siempre, una pelotudez que llegue a agarrar el cargo de Gobernador. Ninguno de nosotros está capacitado para ser Gobernador, se lo van a lastrar en dos minutos”, afirmó desde la costa.

“Ser bueno en una cosa, no te habilita a ser bueno en todo. Tengo la sensación de que, cuando Nito Artaza habla en serio, siempre lo toman para la joda, y cuando habla de joda, ya no es tan jodón. Del mismo modo pienso que cuando Vargas Llosa se disparó a la política, un tipo dijo ‘perdimos un escritor, y la verdad es que no ganamos un político’", comparó el ex conductor radial.

Del sel pasó navidad con Mauricio Macri y contó que le había ofrecido ser candidato a gobernador por el Pro y que evaluaba aceptar esa apuesta.

sábado, 8 de enero de 2011

La agenda de plomo


No es un asesino más. Miguel Etchecolatz fue el primer argentino condenado por crímenes de lesa humanidad. A pesar de sus setenta y ocho años, está en la cárcel porque el tribunal consideró que, libre, “es peligroso para él y para los demás”. En el juzgado criminal platense de Arnaldo Corazza piensan algo similar. Por eso lo investigan ahora. La Justicia sospecha que su mano manchada de sangre pudo haber estado detrás de la desaparición de Jorge Julio López, uno de los testigos clave en la causa que lo llevó a prisión. Y están convencidos de algo más: el ex jefe de inteligencia de la Policía Bonaerense no habría actuado solo.

En la decena de cuerpos que acumula el expediente existe una prueba que los investigadores califican como fundamental: la agenda del represor. Para los pesquisas, ese corpus de nombres y números serviría para desandar el camino que lleve a los secuestradores de López, desaparecido desde que hace dos años declaró en el juicio a Etchecolatz. Veintitrés accedió a ese documento rebosante de nombres cargados. Procesistas, militares, policías, represores, empresarios, editores y religiosos conviven en la nómina de contactos del ex jefe policial. Desde hace algo más de un mes, esos nombres y teléfonos son analizados por el sistema VAIC, un potente software que busca lazos entre el presunto victimario y sus supuestos secuaces. La materia prima de esa tarea fue la agenda del represor. Una agenda cargada de plomo.

Karina Mujica es una de las caras visibles de la agrupación Memoria Completa y activa defensora de la dictadura militar. “Sí, sí, hablo con Etchecolatz, ¿y qué?”, vociferó ante la consulta de esta revista, que, como en el resto de los casos, intentó consultarla sobre su vínculo con el represor. Mujica aún vive en Mar del Plata, donde, entre otras actividades, solía compartir espacio radial con el abogado Nicolás Márquez, miembro estable de la derecha vernácula. Autor de La mentira oficial y La otra parte de la verdad, Márquez habló con Etchecolatz en 2004: “Cumplía arresto domiciliario y preguntó si podía patrocinarlo.”

Miguel Pita es capitán de navío retirado. Fue subjefe del Batallón de Infantería de Marina 2 que hizo pie en Malvinas antes de la llegada de los ingleses. ¿Por qué el número de su casa figura en la agenda? “Lo conocí en los ’90, nos comunicábamos con frecuencia”, recita.

El general Mario Laprida pasa sus días en su casa de Bella Vista, muy cerca de Campo de Mayo. Viaja a la Capital para reunirse con viejos camaradas, que disparan contra el Nunca Más y los derechos humanos. En 1995 se reunió con Etchecolatz porque quería “que lo asesore en la redacción de su libro La otra campana del Nunca Más. Me produjo la mejor de las impresiones”.
Juan Alberto Puiggari ejerce como arzobispo de Mar del Plata desde el año 2004, y exhibe un claro perfil conservador. Activo militante antiabortista y partícipe de los reclamos pro mano dura, recibió a una de las marchas encabezadas por Juan Carlos Blumberg, donde también participaron Mauricio Macri y Francisco de Narváez. Consultado por este medio sobre su inclusión en la agenda de Etchecolatz, en su obispado arguyeron que el religioso estaba en Roma. Lo mismo sucedió con Aguer: “Vuelve a atender en diciembre”, se excusó un asistente del ultraconservador arzobispo de La Plata, enemigo declarado del uso del preservativo y de la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.

Procesado con prisión preventiva en abril de 2005, el represor Eros Amílcar Tarela fue imputado por los delitos de privación ilegítima de la libertad y tormentos cometidos en el centro clandestino de detención Puesto Vasco, de Don Bosco. Hace tiempo que no atiende el teléfono agendado por Etchecolatz. Pero igual se ven seguido. Otro habitante de la agenda que consiguió cama en el penal fue Luis Abelardo Patti.

Los mellizos Jorge y Marcelo Gristelli están orgullosos de sus contactos con el represor: “No puedo decirle otra cosa más que somos amigos de él”. Dueños de la librería católica integrista Santiago Apóstol, los hermanos comandan la autodenominada Agrupación Custodia, que “protegió” a monseñor Antonio Baseotto y en el 2001 agredió a militantes de izquierda mientras Etchecolatz declaraba en los tribunales porteños.

Rosa Reffino figura en la agenda como Rosa Camps. Este medio se comunicó con ella para conocer, entre otras cosas, su grado de parentesco con Ramón Camps. Su atención no duró ni un minuto. “Usted se imaginará que no simpatizo con esa revista. No recuerdo nada, gracias”, dijo, y cortó.

La señora de Camps, parece, tiene problemas con la memoria. Etchecolatz también: está preso porque el país no quiso olvidar.

Investigación: Carlos Romero y Carlos Stroker
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“Yo vi entrar a Alemann a la sala de torturas de la ESMA”


Juan Alemann, ex secretario de Hacienda de la dictadura de Jorge Rafael Videla y uno de los personajes más representativos del establishment que se benefició con el gobierno militar, visitó la sala de torturas de la Escuela de Mecánica de la Armada y se encontró con prisioneros engrillados y encapuchados. El mismo Alemann que en la edición anterior de esta revista formuló brutales declaraciones sobre la apropiación de menores y la tortura, sin mostrar ningún arrepentimiento sobre su participación en la dictadura, fue visto allí por un sobreviviente del horror. Este testimonio deja abierta la posibilidad, tal como reclama Estela Carlotto, de que sean puestos en el banquillo de los acusados y condenados aquellos civiles que hasta ahora salieron indemnes de los juicios por la época de la dictadura militar.

El testimonio corresponde a Carlos Lordkipanidse, un sobreviviente de la ESMA y militante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos que desde la época del Juicio a las Juntas viene reclamando –sin mayor éxito– que Alemann sea llamado a declarar en la causa ESMA y en la causa por la apropiación de menores. Lordkipanidse fue secuestrado el 18 de noviembre de 1978 y permaneció dos años y medio en la ESMA. Luego estuvo bajo libertad vigilada hasta que se escapó del país. Desde su primer testimonio en 1987, en el apéndice del Juicio a las Juntas Militares, y en noviembre de 2000, en la causa que investiga la existencia de un plan sistemático para apropiarse de los hijos de desaparecidos, Lordkipanidse ha denunciado la presencia de Juan Alemann en la ESMA. Este testimonio fue confirmado por Víctor Basterra, otro ex prisionero en el lugar.

“Alemann fue invitado a recorrer la ESMA por miembros de un grupo de tareas que se jactaba de haber atrapado a los presuntos integrantes de un comando montonero que habían perpetrado un fallido atentado contra su vida. Yo lo vi en un sector del sótano del edificio de oficiales que se denominaba Cuatro. Allí me crucé con Alemann cuando él estaba entrando a un sector llamado Huevera...”

–Esa era la sala de torturas y de partos de la ESMA...

–Sí. Sus paredes estaban recubiertas de envases de huevos para amortiguar los gritos de los torturados. También se usaba para proyectar audiovisuales. Alemann estaba acompañado por el jefe de operaciones, teniente Adolfo Miguel Donda Tigel, el teniente Fernando Peyón, el jefe de Inteligencia “Horacio” Lorenzon, el prefecto Ricardo Carnet, alias “Espejaime”, y el subprefecto Jorge Manuel Díaz Smith. Después de que Alemann ingresa a la sala de torturas, ingresa el detenido Orlando Ruiz y le hacen relatar detalles sobre el atentado que había sufrido Alemann en noviembre de 1979 por parte de un comando montonero.

–¿En qué estado estaba Ruiz en el momento en que lo exponen frente a Alemann?

–Yo escuché cuando lo llevaron desde el cuarto de interrogatorios a la sala de torturas y estaba encapuchado, esposado por la espalda y engrillado a los pies.

–¿Cómo fue que se encontró cara a cara con Alemann?

–Ese día hubo un movimiento no habitual dentro del sector. Para ese entonces, los únicos detenidos que hacíamos trabajo esclavo en el sector cuatro éramos Víctor Basterra y yo, que me desempeñaba en el laboratorio fotográfico. Ese trabajo me permitió tener la capucha levantada y verlo a Alemann. Había mucho movimiento de oficiales que iban y venían y un guardia me ordenó que no saliera del laboratorio. Después de un rato salí por la mía con la capucha levantada y me dirijo al comedor. En la puerta de la Huevera estaba Alemann. Se destacaba por su estatura y por la vestimenta. Los integrantes de los grupos de tareas se vestían de civil y de sport. Este tipo estaba con un traje impecable y zapatos negros.

Pese a que Alemann se manifestó enemigo del almirante Emilio Massera y hasta denunció que intentó matarlo, no es descabellado que lo hayan invitado a la ESMA. Para la época en que fue, Massera ya había sido desplazado de la conducción de la Armada y esta fuerza quería congraciarse con los restantes poderes del gobierno militar.

–¿Cuánto duró la presencia de Alemann en la sala de torturas?

–No puede haber durado más de una hora.

–Alemann dice que la Marina torturaba por placer y el Ejército para sacar información. ¿Puede haber sido una impresión que recogió en su paso por la ESMA?

–Si asevera eso, está falseando: no es cierto que la Marina torturara sólo por placer. Eso no exime al Ejército de que ellos también lo hicieron por placer, más allá de querer sacar información.
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Por Walter Goobar

jueves, 6 de enero de 2011

EDUARDO GALEANO. "OJALÁ"


Ojalá seamos dignos de la desesperada esperanza. Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano. Ojalá podamos ser desobedientes, cad ...a vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común. Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados. Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego. Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo. Ojalá.

miércoles, 5 de enero de 2011

Citan a indagatoria al presidente de Papel Prensa


El Juzgado Nacional en lo Penal Económico tomará el 23 de febrero próximo declaración indagatoria al presidente de Papel Prensa, Alberto Maquieira, en la causa que investiga presuntos balances falsos de esa empresa. Además, en otra causa levantaron el secreto fiscal que protegía al directivo de Clarín Lucio Pagliaro.

Según la resolución judicial que convocó a Maquieira para el 23 de
febrero próximo a las 9, el presidente de Papel Prensa debe
"comparecer a la misma bajo apercibimiento de disponer su rebeldía
y captura en caso de inasistencia injustificada".

El consejero del Estado Nacional en Papel Prensa, Roberto González Arzac, formuló hace un año una denuncia por balances falsos de la empresa que tiene como accionistas mayoritarios a los diarios Clarín y La Nación.

También pidió ser querellante en la misma causa el secretario
de Comercio Interior, Guillermo Moreno. González Arzac integró además la comisión que elaboró el informe "Papel Prensa, la verdad", presentado por la presidenta Cristina Kirchner en agosto pasado.

En esa oportunidad, la jefa de Estado ordenó a la Procuración del Tesoro y a la Secretaría de Derechos Humanos iniciar acciones judiciales también por el traspaso de la empresa a los diarios Clarín, La Nación y La Razón, durante la última dictadura.

En la actualidad, los accionistas de Papel Prensa son el Grupo Clarín (49%), La Nación (22,49%) y el Estado nacional (27,46% directo y 0,62% de propiedad de Télam e.l.).

En la causa que investiga si hubo balances falsos, el juez penal económico Alejandro Catania ordenó hace un mes allanar la sede de Papel Prensa, en el centro porteño y secuestró en el procedimiento siete cajas con documentación.

Fallo contra Pagliaro

La Cámara Federal porteña ordenó el levantamiento del secreto fiscal respecto de Lucio Pagliario, accionista mayoritario del Grupo Clarín, para
determinar si las operaciones sospechosas por $366 millones efectuadas por el empresario y que investiga la UIF constituyeron maniobras de lavado de activos.

Según informó la Unidad de Información Financiera (UIF) a través de un comunicado, tras recibir los reportes del Banco Central sobre un incremento en los bienes de Pagliaro entre 2006 y 2007 que no fue respaldado con documentación, la UIF requirió el levantamiento del secreto fiscal al juez federal Julián Ercolini, que desestimó el pedido.

En ese marco, el presidente de la Unidad, José Sbattella, apeló la medida ante la sala I de la Cámara Federal, que ahora habilitó el trámite para disponer de la información tributaria correspondiente al período 2001-2009.

Paralelamente, Sbattella denunció en los tribunales la violación del secreto fiscal por cuanto Pagliaro se presentó ante el juzgado Ercolini para impugnar los pedidos de la UIF cuando aún no tenía formal conocimiento de las investigaciones.

En forma simultánea, se iniciaron acciones para determinar si las transacciones sospechosas en cuestión se relacionan con una millonaria estafa al sistema previsional de Argentina por la que existe un proceso penal que involucra al Grupo Clarín, al Banco Patagonia y a la consultora Consultatio.

Según sostuvieron en su fallo los camaristas Jorge Ballestero y Eduardo Farah, "nos hallamos ante un Reporte de Operación Sospechosa efectuado por el BCRA en relación al incremento en los bienes exentos declarados impositivamente por Lucio Pagliaro. De ahí la alegada necesidad de la UIF de contar con las copias de las declaraciones juradas presentadas por dicho contribuyente durante 2001 a 2009".

domingo, 2 de enero de 2011

Serrat por Galeano


Hace ya unos cuantos años, en mis tiempos de exilio en la costa catalana, escuché un estimulante comentario de una niña, de ocho o nueve años, que si mal no recuerdo se llamaba Soledad.


Estábamos echando unos tragos con sus padres, exiliados como yo, cuando esa amorosa criatura me llamó aparte y me preguntó:



–¿Y vos qué hacés?



–Y... yo... escribo.



–¿Escribís libros?



–Y... sí.



–A mí no me gustan los libros –sentenció ella.



Y como me tenía contra las cuerdas, golpeó.



Dijo:



–Los libros están quietos. A mí me gustan las canciones. Las canciones vuelan.



Desde mi encuentro con aquel angelito de Dios, he intentado cantar. Nunca pude, ni en la ducha. Cada vez que lo intento, los vecinos gritan que ese perro se deje de ladrar.


Soy un incomprendido. Y peor: un incomprendido envidioso.


Quiero confesar públicamente que yo envidio a Joan Manuel Serrat.
GALEANO